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Hace poco he vuelto de la Palma. Cada 5 años se celebra una celebración en esta hermosa isla: La Bajada de La Virgen. Particularmente, una de las cosas que más me llamó la atención fue La Danza de Los Enanos.
La celebración que yo fui fue menor que la grande (que creo que fue el día 15) pero, no obstante, pude degustar los suculentos regalitos y detalles mágicos que componen esta tradición animada.
Para empezar, una persona comenzó contando una leyenda: la leyenda de unos hombres que, por arte de magia, se convertían en enanos cabezones. Acto seguido aparecieron un montón de personas, con capas y gorros de época (¿siglo XVI?) que, con aire solemne, cantaban a coro, con una orquesta detrás. Después de un buen rato cantando y repitiendo lo mismo de manera parsimoniosa, se metieron en fila en un castillo artificial. A medida que se metían por un lado, salían por el otro convertidos en enanos. Los niños abrían la boca de par en par, los adultos aplaudían animados, los viejitos gritaban eufóricos...Los enanos interactuaban con los niños, moviéndose de manera graciosa. A veces, un par de enanos fingían un enfrentamiento entre ellos, apoyados por un público que dejaba a un lado las preocupaciones para sumarse a la desenfadada festividad.
Movida por mi curiosidad al respecto, busqué información sobre sus orígenes, así como de algunos aspectos sobre su tradición.
Su origen lo encontramos en las representaciones del Corpus Christi.
El Obispo de Canarias don Diego de Deza y Tello ordenó el 19 de agosto de 1558 que en la fiesta de Corpus se iniciara la costumbre de hacer un teatro en la misma puerta de la iglesia de El Salvador y allí se llevase representaciones y danzas.
Es precisamente en estos importantes actos donde surgen unos “Xigantes” en La Palma, siglo XVII, como se hacía tradicionalmente en algunos pueblos y ciudades peninsulares. Estas figuras no tenían mucho que ver con los actualmente conocidos Enanos, pero era sólo el principio.
Llegaron las reales órdenes prohibiendo las danzas procesiones en tiempos del rey Carlos III (1780). Previamente el Obispo de Canarias don Fernando Suárez de Figueroa había censurado este tipo de actos en las iglesias palmeras a finales del siglo XVI, pero nunca dejaron de representarse en los festejos, aunque haciéndolo en las plazoletas y lugares públicos: La Iglesia le daba temporalmente la espalda a la tradición, pero no lo hacían los pueblerinos.
Los enanos digamos que fue una derivación de estos “gigantes y enanos” que se celebraban (y celebran) en muchas ciudades españolas.
El primer documento sobre la aparición de estos enanos data de mediados del siglo XIX: el sacerdote Celestino del Castillo Martín (1817-1874) escribe el 27 de diciembre de 1833 que a las ocho, además de la iluminación, empezó en las plazas y calles un graciosísimo baile de seis enanos y otras tantas enanas vestidas a la española antigua y terminó a medianoche.
La investigadora palmera Hernández Pérez complementaba y ampliaba esta primera data documental con una referencia inédita hasta entonces: a las ocho de la noche del veinte y siete empezó en la Plaza principal una graciosísima contradanza de seis enanos e igualmente número de enanas perfectamente imitados y vestidos a la Española antigua, costeados y ejecutados por varios jóvenes, bajo la dirección de Don Miguel Torres, con cuya diversión todo el Pueblo estuvo muy gustoso y entretenido hasta tarde de la noche.
Lo que empezó como algo puntual, tuvo un éxito arrollador. Era El Comienzo.
Pero, la celebración y tradición folclórica, tal como la conocemos hoy en día, fue posterior. En 1905 fue cuando el comerciante Miguel Salazar Pestana propone y dirige la transformación que los ha hecho célebres en todo el mundo. La leyenda se fue gestando desde finales del siglo XIX.
El acto, como dije con anterioridad, se divide en dos partes:
-La primera: cuando van de personas no enanas. Al parecer, el disfraz varía en cada celebración, a la vez que la letra.
-La segunda, los hombres transformados en enanos, 24, para ser exactos. La polka que acompaña la Danza de los Enanos en la segunda parte es, desde 1925, siempre la misma y fue creada por el compositor palmero Domingo Santos Rodríguez.
Vaya, que interesante. Había oído hablar de esto, pero ahora gracias a ti se mucho mas sobre el tema. Gracias
Aunque mucho nos ha sido arrebatado mucho nos queda por soportar aunque ya no somos aquella fuerza que en los viejos tiempos removia cielo y tierra seguimos siendo lo que somos, el mismo temple en nuestros heroicos corazones debilitados por el tiempo y el destino pero de férrea voluntad para luchar, para buscar, para encontrar... ¡Y para nunca rendirse!